viernes, 12 de noviembre de 2010

Se acabó... hasta el lunes claro.

Ésta ha sido una semana dura de trabajo que empezó encima con un resfriado alcalaino que aun arrastro, pero que está llegando a su fin.

Cerca de las tres de la tarde, hora en que finaliza mi jornada laboral, mi mente ya no puede más, y sólo atiende a una voz que dice continuamente, "¡déjalo ya! ¡déjalo ya!", mis neuronas están agotadas, y no se porqué, pero se me viene a la cabeza aquel bichejo de "Érase una vez la vida", como el propietario de la misma.

Necesito descansar...




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