lunes, 15 de febrero de 2010

¡¡¡Que recuerdos!!!

Ayer domingo subí a casa de mi tía, aprovechando que mi primo Enrique y Almudena, habían traído de visita al pequeño Hugo, que cada día que pasa está más guapo. Llevaba tanto tiempo sin subir a casa de mi tía, que me vinieron un montón de recuerdos de cuando éramos nenes y mis primos y yo nos dedicábamos a jugar por todo el bloque del 7 puertas, como si fuera nuestro.

Observando las fotos que mi tía había ido recopilando me encontré con una con la que aluciné, ¡¡¡dios!!! ¡¡¡cuanto tiempo!!! una foto de la “pandilla en el llanete”.

El llanete era nuestro mundo, lo conocíamos junto con la calle los Zarcos como a nuestra propia casa; eran unos tiempos en los que casi no pasaban coches, y en los que podíamos pasar horas y horas jugando sin ser molestados y sin sufrir peligro de atropello, lo más parecido que podía pasar era la furgoneta del “alemán”, pobre hombre, cuantas veces lo paramos para decirle que su rueda estaba pinchada.

El llanete, también conocido como plaza de Andalucía, ha cambiado muchísimo, se han perdido los arriates de rosales, (Alfonso sabrá muy bien de lo que hablo), la gran farola, está ahora en otro barrio, con la de veces que le gritamos “¡¡¡por mí y por todos mis compañeros!!!”, el Hotel Galán, la antigua zapatería de Marín, el Banesto, el puesto de patatas, que veranos pasamos jugando al ajedrez en la puerta, la tienda de Paco Baena, y como no, el 7 puertas, cuantos vasos de agua no nos habremos bebido allí, colorados como pavos, de tanto correr.

Y que decir de los juegos en la calle, policía y ladrón, la mosca, cocodrilo, escondite, el bote bote, el marro, los dardos, los trompos… teníamos la plaza perfectamente estructurada para cada uno de los juegos, la tapa de una cloaca en la calle los Zarcos, para los trompos, la fachada del 7 puertas para el cocodrilo, la puerta de Mario López para el bote, la cochera de enfrente de la Peña para los dardos o la farola para el escondite.

Numerosos imágenes me vinieron a la cabeza al ver la foto, y aunque en la actualidad cada uno está por un lado, seguimos manteniendo la amistad, algunas más que otras. Siempre nos quedarán el recuerdo de cuando éramos niños, y nuestro mundo se reducía al llanete.

Os dejo la foto tomada bajo uno de los escaparates de Tejidos Martínez, lo mismo está Paco padre poniendo uno de sus artísticos montajes de ropa.

De izquierda a derecha:
arriba, mi primo Alejandro Albillo y Javi Vinos,
y abajo, un servidor, Paquito Baena, Alfonso Soriano,
mi primo Enrique Albillo y por último, José Miguel Soriano.

3 comentarios:

Zuri dijo...

Aunque yo era de otro barrio, también tuve el honor de quedar atrapado entre las espinas de los rosales -gracias a un involuntario empujón de los hermanos soto arjona- y me tuvieron que sacar a tirones entre todos, con los correspondientes desgarros en la ropa y en mi propia piel, provocados por dichas espinas. ¡¡¡No lloré ná...!!

Buenísima la foto

Unknown dijo...

Joooo, Manu, con estas fotos una se siente taaaaan mayorrrr :(

AlfonsoSoriano dijo...

Manu ni sabía que existía esa foto, que recuerdos!!.
que de diabluras habremos hecho en ese llanete.
que tiempos, ¿que si pasaban pocos coches?, fijate si así era que conocíamos perfectamente el sonido del coche de los mucipales, ¡¡que vienen los munis!! A correr!! jeje.
claro que recuerdo el rosal, como que me caí de cabeza en el, como no, corriendo porque venían los munis.
la calle era nuestra segunda casa, mas bien la primera.
y como no recordar manu a quien sufrió nuestras "inocentes diabluras", nuestro querido "Notario", la siempre misteriosa mujer del pelo blanco, y como no nuestra guerra continua con las "Gironas", jejeje.
gracias por la foto Manu, un abrazo!!