Era principios de otoño, en una calle tranquila de un municipio de la campiña cordobesa, en la que se rompió la tranquilidad de sus vecinas y vecinos. 
Cual fue la sorpresa de una vecina, que deambulaba en dirección a casa de otra, al encontrar por el camino en un escalón una Olla Express. Tras este descubrimiento, la buena señora decidió compartir dicho momento con el resto del vecindario, el cual, reunido casi en asamblea, observó que la pesa estaba subida!!!, hecho que les llevó a pensar que podría estar a punto de estallar.
La tarde iba pasando, y la paranoia de la olla iba en aumento, ¿quién habría puesto allí esa olla a punto de estallar? ¿quién pretendía crear semejante caos en este apacible vecindario? Se llegó a pensar hasta en una posible bomba, ya que la pesa subida, era un síntoma inequívoco de que podría serlo, para todos aquellos CSImaníacos que había por allí en medio.
-¿Y que hacemos? Dijo una de las vecinas.
- Llamemos a la policía, sugirió otra.
Y dicho y hecho, allí que se presentó la policía. Tras observar la ya famosa olla, decidieron, que ellos no estaban preparados para desactivar aquel artilugio tan peligroso, y el siguiente paso fue el dar parte a la Guardia Civil, la cual se personó en aquel concurrido lugar, para de nuevo observar aquella posible arma de destrucción, no se si masiva.
La calle fue acordonada, y el tráfico fue cortado, se estaba planteando llamar a los artificieros, cuando a unos 10 metros del lugar, una vecina que provenía de realizar sus reglamentarios mandados, preguntó a otra “¿qué ocurre?”, la vecina alarmada, le pone al día en toda la evolución del caso.
Esta vecina cargada de bolsas, empieza a sufrir unos bochornos, cual menopáusicos, que le provocan sudores y hasta mareos. Tras cierto berrinche, al ver la que se había liado en su tranquila calle, la señora confesó haber dejado por olvido la olla en su escalón, entre bochorno y bochorno, comentó que se la había dado otra vecina y que al llegar a la puerta de su casa la dejó en el escalón para poder abrir, y allí se quedó, sola, en el olvido, y provocando el mayor suceso del año, de tan apacible calle.
Todo esto ha llegado a aquí por los numerosos comentarios que se han ido contando por el pueblo, la historia es real, pasé por allí durante el descubrimiento de la Olla, y el desarrollo y final de la historia... me los creo.
Y os preguntareis, ¿y qué había en la olla Express?
¡¡¡Pues garbanzos!!!

Cual fue la sorpresa de una vecina, que deambulaba en dirección a casa de otra, al encontrar por el camino en un escalón una Olla Express. Tras este descubrimiento, la buena señora decidió compartir dicho momento con el resto del vecindario, el cual, reunido casi en asamblea, observó que la pesa estaba subida!!!, hecho que les llevó a pensar que podría estar a punto de estallar.
La tarde iba pasando, y la paranoia de la olla iba en aumento, ¿quién habría puesto allí esa olla a punto de estallar? ¿quién pretendía crear semejante caos en este apacible vecindario? Se llegó a pensar hasta en una posible bomba, ya que la pesa subida, era un síntoma inequívoco de que podría serlo, para todos aquellos CSImaníacos que había por allí en medio.
-¿Y que hacemos? Dijo una de las vecinas.
- Llamemos a la policía, sugirió otra.
Y dicho y hecho, allí que se presentó la policía. Tras observar la ya famosa olla, decidieron, que ellos no estaban preparados para desactivar aquel artilugio tan peligroso, y el siguiente paso fue el dar parte a la Guardia Civil, la cual se personó en aquel concurrido lugar, para de nuevo observar aquella posible arma de destrucción, no se si masiva.
La calle fue acordonada, y el tráfico fue cortado, se estaba planteando llamar a los artificieros, cuando a unos 10 metros del lugar, una vecina que provenía de realizar sus reglamentarios mandados, preguntó a otra “¿qué ocurre?”, la vecina alarmada, le pone al día en toda la evolución del caso.
Esta vecina cargada de bolsas, empieza a sufrir unos bochornos, cual menopáusicos, que le provocan sudores y hasta mareos. Tras cierto berrinche, al ver la que se había liado en su tranquila calle, la señora confesó haber dejado por olvido la olla en su escalón, entre bochorno y bochorno, comentó que se la había dado otra vecina y que al llegar a la puerta de su casa la dejó en el escalón para poder abrir, y allí se quedó, sola, en el olvido, y provocando el mayor suceso del año, de tan apacible calle.
Todo esto ha llegado a aquí por los numerosos comentarios que se han ido contando por el pueblo, la historia es real, pasé por allí durante el descubrimiento de la Olla, y el desarrollo y final de la historia... me los creo.
Y os preguntareis, ¿y qué había en la olla Express?
¡¡¡Pues garbanzos!!!


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